jueves, 14 de febrero de 2008

A 35 AÑOS DE LA MASACRE DE TRELEW DETIENEN A UN REPRESOR


--La noche del 21 de agosto de 1972, 16 guerrilleros que estaban detenidos en la base Almirante Zar de Trelew fueron muertos en las puertas de su celdas, en una operación del gobierno militar de Alejandro Agustín Lanusse que fue enmascarada como un intento de fuga masiva.
A 35 años del hecho, definido como la Masacre de Trelew, la causa sigue su curso, luego de haber sido reabierta en 2005 en el juzgado federal de Rawson a cargo de Hugo Sastre.
El magistrado tomó declaración a ex soldados y conscriptos, de esas declaraciones hoy surge el pedido de detención del ex marino Luis Sosa, jefe de Guardia el día del fusilamiento de los militantes.
Detalles del episodio se conocieron meses después de ese 21 de agosto cuando tres sobrevivientes de esta acción militar desestimaron la versión oficial, que de inmediato el gobierno defacto instaló en la opinión pública.
Se trató de un grupo de militantes de diferentes organizaciones armadas que estuvieron detenidos en el penal de Rawson y que una semana antes intentaron fugarse en un avión comercial y fracasaron en la operación.
Eran los años del gobierno militar del presidente Lanusse que prometía una apertura democrática sin fecha fija, en el marco deun país que se debatía en la violencia política y la esperanza de un cercano retorno de su exilio de Juan Domingo Perón.
El 15 de agosto de 1972, un primer grupo de jefes guerrilleros que incluyó a Roberto Santucho, Enrique Gorriarán Merlo, Domingo Mena, todos del ERP, junto a Fernando Vaca Narvaja (Montoneros) y Marcos Osatinsky y Roberto Quieto (ambos de FAR), lograron el objetivo de fugarse de la prisión y alcanzar un avión de línea de Austral y fugarse a Santiago de Chile.
El operativo había sido organizado por las tres organizacionesque coparon primero el avión apenas aterrizó en Rawson con hombres armados que venían desde Buenos Aires en ese vuelo.
En ese momento otro grupo ayudó a escaparse a los jefes guerrilleros del penal, quienes alcanzaron el avión y cumplimentaron con éxito la operación trasladándose a Chile donde el gobierno socialista del presidente Salvador Allende les dio refugio.
En cambio, el segundo grupo de 19 militantes que se escapó llegó después al aeropuerto y no alcanzó a tomar otro vuelo que, alertado por los hechos no descendió en ese lugar.
Los fugados llegaron al aeropuerto y tomaron como rehenes a un grupo de pasajeros y durante casi cuatro horas coparon el lugar e iniciaron las negociaciones con los jefes militares.
Al ver frustradas su posibilidades de conseguir otro avión para fugar, comenzaron las tratativas para una rendición y regreso al penal de Rawson, que incluyó al vicegobernador de la provincia, un juez y las cámaras televisivas de un canal local.
El capitán de corbeta Luis Emilio Sosa, a cargo del operativo, se comprometió con los guerrilleros a garantizar su seguridad y a cumplir con parte de sus exigencias, que incluían ser trasladados a una penal.
El grupo entregó su armas y se rindió. Eran 14 hombres y cinco mujeres, entre ellas Ana Villarreal, la mujer de Santucho que estaba embarazada.
Pero los jefes de la Armada no cumplieron lo acordado y en vez de llevarlos a la cárcel de Rawson los trasladaron a la Base Almirante Zar de Trelew.
Los militantes, entonces, vivieron una semana de tensión que tuvo su punto culminante la noche del 21 de agosto cuando fueron retirados de sus celdas -ubicadas en el subsuelo de la base- y fusilados en ese mismo lugar.
De ellos tres sobrevivieron milagrosamente pese a sus graves heridas, María Antonia Berger, Alberto Miguel Camps y René Haidar, quienes luego fueron los responsables de contar al verdad de los hechos, aunque años después murieron en el marco de la represión ejercida por la dictadura siguiente.
La versión oficial dijo que se trató de un intento de fuga y un tiroteo dentro de la base, aunque nunca se pudo explicar cómo los guerrilleros podrían haber alcanzado las armas.
A 35 años de esos eventos, la justicia dictó la detención del ex marino Sosa, quien vivió escondiéndose en los últimos años, desde que las leyes del Perdón fueron derogadas por el Congreso y se reabrieron cientos de causas contra los represores.

--Publicado en la agencia NA/21/08/07 -actualizado el 14 de febrero de 2008

jueves, 31 de enero de 2008

GANDHI: A 60 AÑOS DEL ASESINATO DEL APOSTOL DE LA PAZ



El destino estaba marcado, no fue en la tercera pero si en el cuarto atentado contra su vida que la lucha de Mahatma Gandhi por la Paz acabó con su existencia, cuando un fundamentalista indio lo baleó, en medio de una congregación, el 30 de enero de 1948.
Ram Naturam, un joven que imaginó en Gandhi un ideólogo que podía acabar con la supremacía india en su país a manos de los musulmanes, no dudó en descargar tres balazos en el frágil cuerpo del líder de 78 años, que murió en el acto.
El hombre que desafió durante años al Imperio Británico usurpador colonial de su país, y que logró la independencia luego de la Segunda Guerra Mundial, vio que esa nación que soñó libre e soberana no tenía un espacio para él.
Gandhi fue el abogado que renunció a sus bienes personales y sólo con lo que podía crear con sus manos, descalzo, con harapos y una predica no violenta movilizó a millones de indios, y puso contra la pared al colonialismo del Imperio, además de luchar contra el régimen feudal, el sistema de castas y la injusticia social.
Su lucha en los últimos años por evitar la subdivisión del país –India tras la independncia quedó para los hindúes y Pakistán para los musulmanes- fue mirada con recelo por ambos grupos religiosos, que en la predica del hombre de la Paz por la unión de ambos países vieron fantasmas de dominio de un grupo sobre el otro.
Así, en pocos años, luego de militar durante más de cuatro décadas, primero en Sudáfrica y desde 1915 en su país natal, por la libertad de sus compatriotas, Gandhi salió ileso de tres atentados, uno en Calcuta, a manos de los indios, y después en Nokahali, esta vez por acción de los musulmanes.
El inicio de la lucha de Gandhi fue por una India libre y como parte de ese sueño de integración el luchador de la paz logró movilizar a millones de compatriotas a través de sus protestas no violentas, que lo llevaron muchos años a la cárcel, auqneu ese hecho no anuló la resistencia civil que incluyó ayunos extensos que en los últimos años afectaron su salud.
Días antes de su muerte, en el mismo parque donde cada anochecer daba sus oraciones a la comunidad que lo seguía, una bomba arrojada por sobre un muro le dejó algunas heridas que no amilanó su lucha.
El 30 de enero de 1948 –hace 60 años- Naturam, que estaba sentado en primera fila entre los seguidores de Gandhi, sacó de su saco una pequeña pistola y le disparó sin piedad a un hombre que apenas podía sostenerse sobre sus ya débiles piernas.
El sueño de esta “Alma grande” (Mathama) de unir a su pueblo no se pudo concretar, ya que no solo la religión fundamentalista los llevó a India y Pakistán a dos guerras una en 1965 y otra en 1971, sino que el signo de la violencia trivial aún sobrevuela estos pueblos.
Los mismos odios que hace medio siglo dominan la región, acabaron, hace miu pocoas semanas con una figura política de la ex primera ministra de Pakistán, Benazir Bhutto, quien fue asesinada por un atentado con orígenes similares: el odio racial y religioso.
Como Martin Luther King, el otro gran incitador del siglo XX por la integración, Gandhi dejó su vida en la predica de sus ideas y hace que hoy su palabra parezca una realidad poco creíble.
Así, pareciera que se cumple un pensamiento del físico Albert Einstein quien dijo tras su muerte: “Quizás alguna vez las futuras generaciones duden que este hombre haya sido realmente de carne y hueso”. Pero, sin dudas, Gandhi lo fue.
ROB/

lunes, 21 de enero de 2008

RICO Y EL LEVANTAMIENTO CARAPINTADA DE MONTE CASEROS


De nada sirvió que dos meses después del levantamiento de Semana Santa en 1987, el Congreso sancionará la ley de Obediencia Debida y que clausuró cientos de juicios e investigaciones contra militares represores.
A pesar de conseguir ese instrumento a su favor, los militares “Carapintadas” encabezados por el coronel Aldo Rico seguían en permanente ebullición jaqueando el gobierno de Raúl Alfonsín.
En ese escenario, el 15 de enero de 1988, Rico se fugó de su lugar de detención –una casa en un country de Pilar—y desapareció cuando el entonces jefe del Ejercito Dante Caridi intentaba mantener entre cajas al líder carapintada y juzgarlo con sus pares por el levantamiento contra la Democracia de nueve meses antes.
Rico, planificó su huída y a la vez un nueva sublevación militar que se materializó tres días después cuando apareció nuevamente con el color del betún en su rostro en el regimiento 4 de Monte Caseros, en Corrientes.
Con 60 militares más que les respondieron, y 200 suboficiales, los “Carapintadas” lograron levantar a este regimiento del norte argentino y desde allí volver a “presionar” al gobierno nacional a través de un no reconocimiento de los altos mandos militares.
El discurso fue parecido a abril de 1987 : No era un ataque contra la Democracia sino contra el generalto liberal que dominaba el Ejército, y con la amenaza de “no ceder” y “defenderse de cualquier ataque”, Rico y sus muchachos se atrincheraron en el predio militar.
Poco duró esa amenaza, los militares que respondían al gobierno cercaron el regimiento y luego de negociaciones arduas lograron la rendición de Rico que inmediatamente fu pasado a retiro y detenido, mientras que más de 400 oficiales leales al ex héroe de Malvinas fueron dados de baja.
De esta manera, por la vía administrativa de descabezó el movimiento “Carapintada” que respondió a Rico, aunque la salida del ex intendente de San Miguel, dejó el camino libre a otro “rebelde”: Mohamed Alí Seneildín y un importante grupo de suboficiales que lo acompañaron en sus nuevos reclamos.
Dos años después de estos hechos que cumplen por estos días 20 años, Rico fue beneficiado por un indulto del ex presidente Carlos Menem y así pudo ingresar a la arena política la fundar el partido MODIN.
Con esa fuerza en 1991, se convirtió en la tercera fuerza en la provincia de buenos Aires y durante los noventa llegaría a ocupar una banca de diputado, la intendencia de San Miguel y un cargo de ministro de Seguridad bonaerense en 1999.
Rico, el sublevado, que en aquellos tórridos días de enero de 1988 disparó su verborragia ante los medios periodísticos y dejó una frase que definió su perfil, y se enorgullece de repetirla aún hoy: “La duda es la jactancia de los intelectuales”.

ROB/

jueves, 10 de enero de 2008

MALVINAS: LA BATALLA DE GANSO VERDE LA LOCURA PARA PODER SOBREVIVIR





Dossier 15 años de Malvinas, publicado el 1 de abril de 2007
El ex combatiente Horacio Benítez encabezó uno de los batallones de combate que intentó repeler a "sangre y locura" el desembarco de más de 3.000 paracaidistas ingleses en Ganso Verde, una de las batallas más duras, junto a la de Monte Longdon, de la Guerra de Malvinas.
Benítez integraba una compañía de 120 hombres del batallón del regimiento de La Tablada que llegó hasta la ladera del Monte luego de caminar casi tres kilómetros en formación de combate por una pradera desértica, en medio de la noche.
"Ya en ese momento el descontrol era total por la desorganización y la falta de orden de mando. Cuando nos ordenan avanzar, un Mayor se subió a una de las piedras, sacó una espada, que nunca supimos cómo la consiguió, y gritó: ¡Al combate, a vencer o morir!, todos empezamos a caminar y después nos dimos cuenta que el hijo de puta se quedó en su lugar", narró.
Al llegar a la ladera del Monte de Ganso Verde, junto al regimiento 7 de La Plata, sufrieron en carne propia la desorganización, ya que recibían bombardeo por parte de los ingleses y de los argentinos que estaban detrás de ellos y calculaban mal los disparos.
Allí el buen criterio de otros oficiales los hizo improvisar y se armaron varios grupos que lograron avanzar y tener combates cuerpo a cuerpo con los paracaidistas que llegaban al lugar.
"Ellos tenían toda la tecnología, no sólo los visores infrarojos, tenían además unas bengalas con paracaídas que iluminaban la noche como si fuera de día y duraban en el aire una eternidad", comentó el ex soldado.
En ese sentido, agregó: "Además no podíamos operar la radio porque los ingleses nos detectaban y nos enviaban unas bolas de fuego chiquitas que eran misiles antipersonales y te seguían por el calor corporal".
El ex combatiente reside en la actualidad en San Isidro, en la zona Norte del Gran Buenos Aires, y si bien narró su mirada de la guerra con una crudeza pocas veces escuchada, cada 2 de abril asiste, con un discurso más patriótico y contemplativo a contar sus experiencias en Malvinas a chicos del colegio Santa María de Luján, donde también asisten sus hijos.
Benítez vio la muerte cerca cuando uno de esos misiles pasó a centímetros de su cuerpo e impactó en el rostro de un compañero que segundos antes hablaba con él y lo decapitó.
"Cuando lo vi caer a mi lado, me morí de miedo y lo único que atine a hacer es correr, pero lo hice hacía adelante y subí la montaña totalmente desorientado, estaba muerto de miedo y no sabía ya como escapar", graficó Benítez.
El ex combatiente, quien reconoce que muchas cosas que vio intenta olvidarlas y no puede, señaló que observó a un grupo de 65 soldados argentinos degollados, y esa visión le permitió sentir que su única defensa a la muerte era disparar su arma hasta que noquedara ni una bala.
"Nos faltaban municiones, ellos tenían interminables, teníamos que avanzar sacándoles a los compañeros caídos y a los ingleses que también estaban muertos, eramos chorros de balas para poder seguir viviendo", graficó.

ROB/Publicado en la agencia Noticias Argentinas.

lunes, 24 de diciembre de 2007

CHAPLIN Y GARDEL: LA PROFUNDA AMISTAD DE LOS DOS "CARLITOS"


El vagabundo del traje negro y el bigote burlón ya había conquistado al mundo cuando en marzo de 1931, su creador Charles Chaplin paseaba por Europa y conoció al argentino Carlos Gardel, durante un espectáculo en la ciudad francesa de Niza.

Los historiadores de ambas estrellas así lo certificaron en diferentes biografías oficiales y en la misma sintonía reconocieron una profunda afinidad entre los dos desde el primer momento.

Chaplin quedó maravillado por la voz del “mudo” y fundamentalmente por su carisma y, tras presenciar la actuación del cantante argentino, lo invitó a su mesa a compartir una botella de champaña.

Esa noche, en el “Palais de la Mediterraneé” en la ciudad de la Costa Azul se había reunido un nutrido grupo de argentinos para presenciar el debut en tierras galas de la orquesta de Julio de Caro, momento en el cuál llegó Chaplin acompañado por amigos, entre ellos el actor César Romero, años después reconocido mundialmente por su papel del “Guasón” en la serie televisiva “Batman”.


La noche se hizo larga, con relatos mutuos en francés, el idioma que ambos hablaban, y mientras compartían experiencias se dejaron rodear por bellas admiradoras que hicieron augurar una noche muy atractiva para ellos: dos mujeriegos empedernidos.


La fiesta continuó en una residencia de la Costa, donde la “protectora” de Gardel en Europa, Sadie Baron Wakenfield realizó una reunión para Chaplin y donde "El morocho del Abasto" le cantó acompañado sólo por su guitarra.


Chaplin, según cuenta una de las biografías de Gardel, quiso saber como era su imagen en Sudamerica y, el “Carlitos” argentino lo sorprendió con una frase en castellano que alguien tuvo que ayudar a traducir al inglés.


“Te metiste a todos los criollos en el bolsillo”, le dijo el “mudo”, una frase que cuando logro entenderla —varios minutos después— el creador de “Tiempos Modernos” recordó con simpatía por muchos años.


Gardel había intentado ya en Argentina y en Francia comenzar a hacer cine pero no había quedado conforme con su imagen en la pantalla, y en ese marco, le relató esa noche mágica a Chaplin que tenía para los próximos días “una prueba” para una película de la Paramount en Paris.

El genial bufo recordó años después que esa noche le “auguré mucho éxito en el cine a Charles y después con lo que hizo en Hollywood no me equivoqué”.


En un diálogo con uno de los historiadores de Gardel, Juan Carlos Ocaña, este reconoció que el encanto que despertó Gardel en Chaplin lo llevó a invitarlo a ser su huésped en su mansión de Los Angeles cuando el argentino se instaló años después para hacer su fulgurante carrera cinematográfica.

Chaplin poco podía entender de las letras de las canciones de Gardel, pero como músico que también era, tenía debilidad por las melodías de algunos temas, en especial “El día que me quieras”.


Algunos biógrafos de Chaplin cuentan que el actor fue uno de los mayores promotores de Gardel en Hollywood y que lo proponía para muchas de las fiestas de sus amigos, que en la década del treinta eran verdaderos bacanales de excentricidades, alcohol y sexo.


También que tenía pensado en algún momento comprar el contrato de la Paramount para llevarlo a su propia compañía “Artistas Unidos” para explotar más la imagen de “latino seductor” de Carlitos Gardel.


En julio de 1935, a días del trágico accidente que truncó la vida del mejor cantante de la Argentina, una periodista de una revista de Nueva York le consultó a Chaplin sobre Gardel.

“Siempre me impresionó hondamente. Tenía un don superior al de su voz y su figura y una enorme simpatía singular con la que se ganaba de inmediato el afecto de todos y de todas. Perdí a un gran amigo y el cine a una de sus figuras más importantes con mucho futuro”, dijo Chaplin sobre Gardel.

Otras de las coincidencias que unieron a ambos fue la fascinación que tenían por Francia y por Suiza, y fue en ese último país, el lugar que eligió Chaplin para vivir, primero su largo exilio de Hollywood tras escapar del marcartismo en la década del cincuenta.

Fue el sitio que optó para esperar su muerte a los 88 años, silenciosa, sin estridencias, la madrugada del 25 de diciembre de 1977, hace 30 años, la noche de Navidad, sin dudas una humorada más del bufo, a quien no le gustaba celebrar esta fiesta.
ROB/Publicada en Asteriscos.Tv


VIRNA LISI, EL AMOR ETERNO DE LUCA PRODAN


Luca Prodán tenía una fascinación increíble por la actriz italiana Virna Lisi, quien representaba la imagen más fuerte de Cinecittá, la gran meca del cine europeo y por donde el cantante, que marcó un quiebre en la historia del rock argentino, caminó en varias oportunidades.

Se había enamorado de ella en sus épocas de estudiante en la década del sesenta, en Escocia, donde fue remitido por el snobismo de sus padres que querían para el hijo mayor de esta familia bilingüe integrada por una italiana y un turco con ascendencia en la península, una educación de “alto nivel” junto a los príncipes de Gran Bretaña.

Ese amor platónico por Lisi, la mujer del lunar más sexy del mundo (pegadito a su labio inferior derecho), quien en realidad brilló por su belleza en el cine mundial pero no dejó para la posteridad ningún título inolvidable en la historia de la cinematografía, explotó definitivamente en la sierras de Córdoba en 1982.

Hacía ya dos años que Luca había llegado a Argentina, escapando de Londres y de su adicción a la heroína que lo estaba matando, en un periplo que incluyó la invitación que un ex compañero de escuela en Escocia, Timmy Mc Kern –que ya vivía en Córdoba— y luego sería el manager de Sumo.

Luca se refugió en las sierras cordobesas, sanó un poco su cuerpo y comenzó, primero con su música, luego con su poesía corrosiva y posteriormente con sus actitudes ante establishment para el rock nacional, a cambiar el “tempo” del sonido musical local de los ochenta.

Una tarde, tirados en el living de la casa de de McKern vieron en televisión una vieja película de Virna Lisi junto a Tony Curtis, “ El secreto de Santa Victoria” filmada en 1969, y allí, a miles de kilómetros de distancia volvió a explotar su corazón y al termino del filme compuso una canción para ella: “TV Caliente” (Virna Lisi).

Años después, en un reportaje que le hizo Roberto Pettinato, Luca contó: “Yo vivía en Córdoba, había muchas vacas, muchos perros, chivos, loros y palomas, pero no había muchas mujeres entonces. Estábamos viendo la película de Virna Lisi donde hace de enfermera y cuando terminó le dije a Tommy y Germán (Daffunchio): Me enamoré de Virna”.

“En realidad, fue la primera vez que dije hacía afuera lo que sentía por esa mujer desde hace mucho tiempo. Agarré la guitarra y compuse una canción”, agregó el líder de Sumo.

La canción se grabó de entre casa y recién se agregó en el segundo álbum de oficial de la banda “Divididos por la Felicidad” (12/9/86) que fue el que llevó al grupo a su momento de mayor esplendor, tras la salida del disco debut “Llegando los Monos” (1985) y el último con Luca en estudios, “Afther Chabon” (1987).

“Yo quiero conocer más a Virna Lisi. Ella es maravillosa. Déjame tocarte el cabello, mi nena. Sé que para ti soy un extraño y sólo puedo verte en un viejo film de TV”, dice en algunos de sus versos esta canción de amor que enorgullecía a Luca.

En sus años en Buenos Aires, y en especial de su fama de cantante, el “primer pelado famoso del rock” "curtió con muchas minitas”, como decía el mismo, en la búsqueda de sentirse querido y encontrar en la piel caliente de una mujer un momento para no recordar a la adorable Virna.

El alcohol, la ginebra, esa bebida de mala prensa, fue el camino de su declive personal. Ido, en sus últimos tiempos, ganado por la cirrosis se fue perdiendo en su propio laberinto.

Un laberinto donde inevitablemente surgían esas imágenes que también lo hicieron feliz cuando caminaba por las calles internas de “Cinecittá” y todavía soñaba con ser actor antes que músico.

Recordaba cuando era un niño extra de su padrino, el director Carmine Gallote, especializado en cine épico, de romanos, con infinidad de extras, y fue allí, según confesó años después, donde a los cinco años tuvo su primera erección.

“De urgencia fueron a buscar a una actriz muy joven de Estados Unidos y la subieron al avión como estaba vestida. Al llegar al estudio era una morocha terrible con baby doll, era Natalie Wood: Esa fue la primera vez que me excité”, fabuló.

El “Tano” se murió dormido, la madrugada del 22 de diciembre de 1987 en una casa comunitaria de San Telmo, no sin antes escribir una de las canciones que mejor dibujan Buenos Aires en el rock nacional. “Mañana en el Abasto”.

No la escribió la pluma intelectual de Luis Alberto Spinetta, ni la mirada bien porteña de Moris o Javier Martínez. Fue la de un “tano” que vivió siete años en esta ciudad, que era miope y hablaba un extraño “cocoliche.

Luca, se murió si saber, que su hermano actor, Andrea, viajaba en ese momento a Buenos Aires con un bien preciado: la foto autografiada para él de Virna Lisi, esa donde le decía que ella le agradecía su amor, y sin conocerlo, le mandaba un abrazo “dolce” para "Mio caro Luca”.

ROB/ (Publicada en Asteriscos.tv)

jueves, 20 de diciembre de 2007

A TRES DECADAS DE LA CARTA DE WALSH A LA JUNTA




El 24 de marzo de 1977 cuando se cumplía el primer aniversario del golpe militar, Rodolfo Walsh distribuyó una Carta Abierta a la Junta que significó una cruda radiografía de la situación que atravesaba el país.

Las terribles denuncias de Walsh, quien recorrió en persona todas las redacciones de los diarios buscando que se publique su solicitada -nadie lo hizo- tuvo una consecuencia directa: al día siguiente, el 25 de marzo, fue asesinado por un grupo de tareas luego de que se resistiera a su secuestro.

El grupo de tareas de la ESMA estaba integrado, entre otros,por Alfredo Astiz y, según las reconstrucciones posteriores intentó secuestrar al autor de "Operación Masacre" en el cruce de Belgrano y Entre Ríos.

En esa carta, Walsh realizó una investigación profunda y armó todas las piezas del rompecabezas de ese tiempo, ya que denunció que existían "15 mil desparecidos, 10 mil presos políticos ycuatro mil muertos".

A la vez describió la existencia de más de 7000 hábeas corpus presentados en la búsqueda de personas desaparecidas, sin resultado, y de 1200 ejecuciones de militantes "disfrazadas en supuestos choques entre subversivos y fuerzas militares".

La denuncia periódistica que Walsh intentó hacer llegar a la junta militar encabezada por el dictador Jorge Videla, avalada luego por otros testigos y denuncias posteriores, hablaba de"remates de guerrilleros heridos y detenidos en combates".

Por otra parte, recalcaba que durante ese primer año degobierno militar, en esos "enfrentamientos" los subversivos tuvieron "600 muertes, sólo 15 heridos, mientras las fuerzas militares (no sufrieron) ninguna baja", lo que , a su entender,daba cuenta de la existencia de ejecuciones sumarias.

En ese trágico año, también ocurrieron hechos como la desparición de adolescentes en la Plata en la jornada denominada"La Noche de los Lápices", y el crecimiento de la cooperación de países de la región con gobierno militares, con el fin dedesterrar cualquier foco de oposición civil.

En otro párrafo del texto histórico que este año cumplirá tres décadas, se menciona también las duras secuelas de laeconomía que durante ese primer año de gestión llevó a adelante el ex ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz.

Allí ya se menciona la destrucción del aparato productivo nacional, el crecimiento de las deudas con el FMI, el congelamiento de los sueldos y una inflación que crecía la ritmo del 400 por ciento anual.

En ese contexto, ya existían más de un millón de personas desocupadas y la Bolsa de Comercio se convertía en una ruletadonde se lograba más del 150 por ciento de ganancias con la especulación.

El relato de Walsh fue una radiografía cruda del golpe que seinició las 0:40 del 24 de marzo de 1976 un helicóptero de laFuerza Aérea retiró de la Casa de Gobierno a la ex presidenteMaría Estela Martínez de Perón.

El llamado Proceso de Reorganización Nacional fue el sexto golpe militar que sufrió el país en el siglo XX, pero no sería unomás, sino que se convirtió en un acto que fijó un antes y un después en la historia argentina.



ROB/Publicado en la agencia NA/Portal Asteriscos/ Diario Independiente La Rioja